Estudio de la Div. de Prisiones de NC arroja que con el programa alterno para infractores con enfermedad mental, hay resultados más seguros y mejores

RALEIGH

Una nueva investigación médica del sistema penitenciario de Carolina del Norte respalda el uso de tratamientos alternativos para infractores de la ley con enfermedad mental.

El estudio, publicado hoy en la Revista estadounidense de medicina preventiva, consulte aquí, evalúa las unidades alternas terapéuticas, las cuales son alojamientos carcelarios orientados hacia el tratamiento de infractores que padecen enfermedad mental; tales unidades cuentan con profesionales de salud conductual, de enfermería y de custodia, -son otra opción al alojamiento restrictivo.

El estudio examina los datos referentes a los infractores de Carolina del Norte que padecen una enfermedad mental diagnosticada y tienen historial de colocación en alojamiento restrictivo debido a su comportamiento. Los investigadores encontraron que los infractores asignados a una unidad alterna terapéutica, en lugar de un alojamiento restrictivo, tenían como mínimo tres veces menos probabilidades de cometer más infracciones a la ley, hacerse daño o requerir tratamiento de salud mental como pacientes hospitalizados.

Todd Ishee, comisionado de la División de Prisiones de Carolina del Norte, dijo que los sistemas correccionales durante mucho tiempo han luchado para ofrecer atención adecuada a infractores que sufren trastornos psicológicos.

“Hay que proteger la seguridad del personal penitenciario y la del resto de los infractores, por lo que se debe retirar de entre la población general a alguien que represente una amenaza, al menos temporalmente”, expresó Ishee. “Pero al mismo tiempo, no se desea colocar a alguien en alojamiento restrictivo por alguna acción que haya tomado en un momento de crisis; lo mejor es ofrecerles la ayuda que necesitan". 

Estudios realizados anteriormente han encontrado que los infractores con enfermedad mental tienen entre un 30% y un 60% más de probabilidades de ser asignados a alojamientos restrictivos. Charles Mautz, coautor del nuevo estudio, dijo que los datos indican que las unidades alternas terapéuticas son una opción viable y segura para infractores con enfermedad mental cuando, de otra forma, serían asignados a alojamientos restrictivos.

"Lo que tenemos es una evaluación rigurosa y objetiva de los resultados particulares de este método de alojamiento y de provisión de programación, en comparación con otro distinto para una población similar", señaló Mautz, administrador de Innovation Institute, la unidad de investigación interna del sistema penitenciario estatal. "La implicación clave es que las unidades alternas terapéuticas pueden ofrecer una opción orientada terapéuticamente en comparación con el alojamiento restrictivo, tales unidades benefician a este grupo vulnerable de infractores sin representar un riesgo mayor de seguridad".

Los resultados del estudio indicando que los infractores asignados a una unidad alterna terapéutica, en lugar de un alojamiento restrictivo mostraron:
•    3 veces menos probabilidades de cometer una infracción disciplinaria
•    5 veces menos probabilidades de cometer una infracción grave involucrando violencia o contrabando
•    3 veces menos probabilidades de requerimiento de tratamiento de salud mental como pacientes hospitalizados
•    3 veces menos propensión a amenazar o a cometer autolesiones
•    4 veces menos probabilidades de autolesiones

Los resultados referentes a las autolesiones, incluyendo el suicidio, son indicadores críticos del efecto que las unidades alternas terapéuticas pueden tener, indicó el Dr. Gary Junker, también coautor del estudio y director de salud y bienestar del sistema de prisiones estatales. La propia investigación anterior de División de Prisiones ha indicado que casi la mitad de todas las autolesiones o mutilaciones ocurren en alojamientos restrictivos.

"Hay un cuerpo de investigación que indica cuán adverso puede ser el alojamiento restrictivo para quienes sufren un trastorno de salud mental: depresión, ansiedad, angustia psiquiátrica, incluso sentimientos de deshumanización y pérdida de identidad", acotó Junker. "Ahora tenemos datos, provenientes de nuestras propias poblaciones de infractores, para que actúen como nuestra guía a medida que determinamos cuáles son las mejores prácticas".

El estudio fue una colaboración entre el Departamento de Seguridad Pública de Carolina del Norte (NC DPS)- División de Prisiones, el Centro de Investigación de Prevención de Lesiones de la universidad UNC-Chapel Hill y la División de Salud Pública del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS). Los investigadores examinaron datos de los años 2016-2019 de casi 3,500 infractores con enfermedad mental; de entre ellos, 463 habían sido asignados a unidad alterna terapéutica y el resto a alojamientos restrictivos.

Tim Moose, subsecretario en jefe de NC DPS - División de Correccional de Adultos y Justicia Juvenil, dijo que el estudio refleja un compromiso tanto con la innovación como con la provisión de atención adecuada a infractores bajo custodia estatal.  “Quiero agradecer a nuestros aliados del Centro de Investigación para la Prevención de Lesiones de UNC-CH y de NCDHHS por su asistencia y colaboración en este importante estudio”, expresó Moose. “Y más especialmente, agradecemos al Dr. Junker y a los profesionales de salud mental, enfermeras y personal penitenciario trabajando en nuestras instalaciones, quienes desde el 2016 han estado desempeñándose para implementar y refinar el concepto innovador de unidades alternas terapéuticas en localidades penitenciarias como medio para mejorar la seguridad y ofrecer el tratamiento de salud mental tan necesario para la población de infractores, la mayoría de los cuales volverán a vivir en nuestras comunidades”.

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